miércoles, 29 de diciembre de 2010

LEYENDAS DE GUATEMALA









Guatemala es un país rico en leyendas y cuentos sobre espantos y aparecidos.   Posee muchos personajes surgidos del imaginario popular que le dan a las noches y a los caminos obscuros un especial sabor. Muchos de estos personajes son comunes para la mayoría de países latinoamericanos y otros son producto del sincretismo cultural que se dio en esta bella nación.

Detallar cada historia, cuento o leyenda es tarea de titanes, por lo que me limitaré únicamente a  hacer mención de las más conocidas.




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Las leyendas viven en la tradición oral con toda la frescura que tuvieron en tiempos pasados, cuando algunos historiadores las recogieron y consignaron. Con una estructura propia, en ellas se recopilan las formas de pensamiento colectivo de un pueblo, en este caso de la ciudad de Guatemala.

El escenario de las apariciones de espantos han sido los barrios con sus calles empedradas, los tanques y algunos callejones.

Los vecinos de la Nueva Guatemala, afirma el historiador y antropólogo Celso Lara, comentan que se han bañado en los búcaros coloniales, han gritado a la vera de los barrancos y han hecho ruido con sus casquitos de cabra en el empedrado de las calles antiguas.


Hoy, el Cadejo se resbala en el asfalto de sus calles, la Siguanaba no encuentra un tanque donde bañarse con su guacal de oro. El lamento de la Llorona se pierde entre el ruido de los motores de los automóviles, la música de los radios y la violencia exportada de los televisores. 

Sin embargo, en algunos barrios todavía hay quien asegura haberlos visto, concluye el historiador y antropólogo Celso Lara.

Desde la fundación de la Nueva Guatemala de la Asunción, los vecinos aseguraban haber visto una serie de espantos. “Comentaban que se aparecía la Siguanaba, el Cadejo y la Llorona

Otros, en cambio, asumían que en las carretas usadas en el traslado desde Santiago, se habían colado la Tatuana, el Tzizimite y otros muchos aparecidos que quitaban el sueño, asegura el antropólogo Miguel Avendaño.

Estos personajes, clásicos en los países hispanoamericanos, adquieren características locales cuando los habitantes cuentan sobre ellos. 

En este sentido la tradición oral juega un papel unificador cuando estas historias son contadas de generación en generación, concluyen ambos especialistas.






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EL ANIMA SOLA

El Anima Sola tiene una principal connotación que se refiere a la protección e intercesión por los amores imposibles , se le reza para que permita ingresar al amor en el corazón de la persona que se ama. 





La plegaria al Anima Sola es una de las tradiciones orales religiosas más arraigadas en Guatemala. 


Este texto sagrado es musitado en voz baja para el día de Finados y de Todos los Santos, tanto en cementerios como en iglesias y beaterios del país.




Este es el altar dedicado al Anima Sola en la Iglesia de la Recolección del Centro histórico de la ciudad de Guatemala.



LAS ANIMAS BENDITAS


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La base real de la leyenda de las Animas Benditas se encuentra en uno de los mundos que el catolicismo crea para la vida ultraterrenal: El Purgatorio.

De acuerdo con la idea popular, las almas que se purifican en el purgatorio pertenecen a la categoría de espíritus que tienen que "vagar por el mundo en busca de paz, porque Dios no los deja entrar al cielo, si antes no han saldado las cuentas que dejaron aquí en la tierra".




Al comparar todas las versiones recogidas en los viejos barrios de la ciudad de Guatemala se puede reconstruir el prototipo siguiente:

"Las ánimas benditas se presentan como espíritus blancos, buenos que protegen de todo peligro a las personas que rezan por su redención todas las noches".

Rasgos físicos

Se les reconoce por los rasgos físicos siguientes: forma de personas, ataviadas con hábito de monje, color blanco, portando cirios en las manos. Aparecen generalmente en actitud de orar, y no es posible verles el rostro. Estos rasgos aparecieron en todas las versiones recopiladas.



Relaciones con el hombre

Según esta leyenda que corre en labios del pueblo, las ánimas benditas se encuentran reunidas en un solo lugar, que va del purgatorio al limbo (de acuerdo a las distintas versiones). 

Ambos lugares resumen la idea fundamental: un lugar impreciso sin tiempo ni ubicación, del cual salen las ánimas el día de Todos los Santos (Primero de noviembre), a las dos de la tarde y no regresan sino hasta el día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre), a las doce de la noche.

Sólo una vez al año se les concede a las ánimas esta gracia; así que ellas pueden volver al lado de sus familiares para recordarles que deben rezar por ellas".




Es decir, entonces, que por estos días las ánimas del purgatorio entran en relación con los seres humanos, apareciéndoseles en las calles de las ciudades o en las encrucijadas de los caminos. Sin embargo, esta relación que se entabla no es dañina sino todo lo contrario: las ánimas se convierten en espíritus bienhechores de quienes rezan por ellas.



Prácticas mágicas

Como práctica mágica, en relación con las ánimas benditas del purgatorio, se aconseja a la persona a quien se le ha muerto un familiar muy cercano en el transcurso del año, que durante los dos primeros días de noviembre, se cuide de no dejar ningún recipiente con agua en las habitaciones de la casa, "porque como las ánimas salen en forma de palomillas o mariposas blancas, se pueden ahogar en cualquier trasto de agua. 

También se recomienda que "ese mismo día uno debe poner una veladora ante el retrato de la persona muerta para que su ánima se dé cuenta que no se le ha olvidado, mejor aún, si se puede poner unas ramitas de ciprés. A las ánimas les atrae mucho el olor del ciprés".





Variantes


En lo que respecta a la aparición temporal de las ánimas, se descubren dos variantes:

1. Que las ánimas se presenten rezando en una iglesia, y

2. Que se presenten recorriendo, a manera de procesión, las calles de la ciudad.





Tradición histórica


El tema o tipo de las ánimas benditas no es característico de la ciudad de Guatemala. Se encuentra también en el interior de la República, como lo demuestran las proyecciones tradicionales en literatura. 

La referencia más antigua que se encontró sobre ellas, corresponde a Ramón Salazar, historiador de finales del siglo XIX. El autor hace mención del funeral de las ánimas, que precisamente salía a recorrer las calles de la ciudad el primero de noviembre.

También Antonio Batres Jáuregui hace referencia de esta celebración. Roberto Paz y Paz informa que esta procesión de ánimas todavía tiene vigencia en algunas ciudades del interior de la República, como por ejemplo, Jalapa y Cobán, para el día de Todos los Santos.

En esta población son los niños quienes piden y la población les da sin ningún reparo: al contrario, alegremente. Ellos solicitan dulces de ocasión (ayote en miel, torrejas y otros dulces en miel), y no dinero como en la Nueva Guatemala de la Asunción.

En Jalapa, los niños piden y ofrecen ayote en miel, que no es más que la cabecera que se les puso a los muertos un día anterior.Afirma Paz y Paz que por los años 30 del siglo XX presenció el fenómeno tradicional aquí reseñado en el municipio de Cabañas, departamento de Zacapa.




Sin embargo, la leyenda de las ánimas benditas tiene un ancestro mucho más lejano que el siglo XIX. Casi podría asegurar que se remonta a los orígenes de la Humanidad. No se olvide que el alma como concepto siempre ha preocupado a los hombres desde sus albores, y que además es un motivo universal, presente en todas las especies de la tradición oral.

Las variantes y versiones de la leyenda se encuentra con los mismos rasgos en todos los barrios de la ciudad de Guatemala. Aún pervive en las calles y plazas tal y como la aprendieron y repitieron y repiten aún, los descendientes de nuestros abuelos.




En la Teología católica, el purgatorio es el lugar de limpieza y expiación donde, después de su muerte, las personas que han muerto sin pecado mortal (ofensa directa a Dios), pero que han cometido pecados leves en su vida, tienen que limpiar esas culpas para poder alcanzar el cielo.

Debido a que todo aquél que entra en el Purgatorio terminará llegando al Cielo tarde o temprano, el purgatorio no es una forma del Infierno.



Las plegarias por los muertos y las indulgencias pueden acortar la estadía de uno o varios de los seres queridos que estén en dicho lugar.

Debe aclararse que el infierno no puede ser un lugar en sentido estricto, ya que “estar” es ocupar un lugar en el espacio y siendo incorpóreas las almas humanas, no pueden ocupar ningún espacio.



Se trataría más bien de un estado, de una situación de infelicidad y de sufrimiento, compartida por otros en el mismo estado, lo cual lleva la mente humana a imaginar un lugar, exigido por nuestra percepción material de la realidad.


El tipo de penas que se padecen son equivalentes a las del infierno, pero no son eternas y purifican porque la persona no está empedernida en una opción por el mal. Por eso el Purgatorio es la purificación final de los elegidos, la última etapa de la santificación.




EL CADEJO


Un cadejo es un animal legendario de la región mesoamericana extendida entre las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. 


Se dice que es un mítico perro (o dos perros) que generalmente se le aparece a quienes deambulan a altas horas de la noche y al cual se le atribuyen poderes misteriosos.


También este personaje tiene su resonancia precolombina maya en un espectro bienhechor guardián de los caminos.

Las diferentes versiones de la leyenda en Centroamérica describen a un cadejo blanco y uno negro (generalmente benigno y maligno respectivamente), o simplemente un solo cadejo negro (generalmente benigno). 

La leyenda del Cadejo es el vestigio de una antigua creencia que supone que todo humano posee un animal de compañía. 



Este mítico animal es el doble del hombre, de tal manera que la enfermedad o la muerte del primero conllevan la enfermedad o la muerte del segundo. 


En la actualidad, se puede establecer comparaciones de lo anterior con el pensamiento cristiano, que expresa que el hombre tiene un ángel guardián que lo protege de los peligros. 


La creencia supone la existencia de un animal compañero para cada hombre. Ese animal es el Cadejo blanco
Dicho animal acompaña al hombre en todos sus viajes solitarios por la noche; y en la versión de dos cadejos, el blanco lo protege y lo defiende contra los malos espíritus encarnados en el Cadejo negro, color tenebroso que simboliza la muerte, o sea, el mal en todas sus manifestaciones.






Según las versiones de la leyenda existentes en Guatemala, el cadejo es un mítico animal fantasmagórico que aparece a las personas. La versión más conocida de este animal es la de forma de solo un cadejo, descrito como un extraño perro de color negro y ojos rojos que pareciera tienen fuego.


 Se cree que cuida a aquellos que se embriagan y deambulan por las noches ayudándoles a encontrar el camino a casa o bien durmiendo cerca de ellos para evitar les roben o dañen.
Las otras versiones refieren que este ser tiene dualidad, el negro y blanco, este último cuida de mujeres en el mismo estado físico, sin embargo éstos son rivales y no pierden oportunidad de agredirse, aunque se narra que se han unido para salvaguardar a sus protegidos de otro espectro como la Llorona, la Siguanaba o de algún maleante.



Es un espíritu que cuida el paso tambaleante de los borrachos y las mujeres.

 Materializado en un animal adopta la forma de un perro lanudo, con casquitos de cabra y ojos de fuego. Existen dos variantes: el que cuida a las mujeres es blanco y el negro es el que cuida a los hombres que están en peligro.

Tiene especial atención con los borrachos que se quedan tirados en las calles. 

Pero éstos deben evitar que les lama la boca, porque si no, los perseguirá toda su vida.




LA LLORONA


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Dentro de la literatura guatemalteca se encuentra una de las leyendas más populares dentro del territorio la cual es "La Llorona" aunque es de origen mexicano ya forma parte de las tradiciones de Guatemala.

Este personaje femenino suele aparecer por las noches y llora. 

Se dice que cuando su llanto se oye cerca, es porque en realidad está lejos. 

Pero cuando su grito se escucha lejano es porque está cerca.

Aparece cerca de los ríos, las pilas, los tanques y las fuentes, buscando el cadáver de su hijo al cual ahogó.



 Este es un personaje legendario originario de México, muy conocido también en otros países de Hispanoamérica. 

Se trata de una mujer que pierde a sus hijos y, convertida en un alma en pena, los busca en vano, turbando con su llanto a los que la oyen.

Aunque hay muchas versiones de la historia, los hechos principales son siempre los mismos.








Características

Mujer de figura desagradable

Alta y desmelenada, de vestido largo

Rostro cadavérico

Pasa la noche llorando en los campos, aldeas, y aún en las ciudades

Siempre lleva en sus brazos un niño




Se hace referencia a este personaje acorde con la tradición oral, donde se le define como una madre soltera que decidió no tener a su hijo y por eso aborta, acarreándole esto el castigo de escuchar permanentemente el llanto de su niño. 

Este castigo la desesperó y la obligó a deambular por el mundo sin encontrar sosiego, llorando, gimiendo e indagando por el paradero de su malogrado hijo.

En la versión  guatemalteca, la Llorona era una mujer  que llora  por haber ahogado a su hijo, producto de una relación fuera de matrimonio con un fontanero llamado Juan De La Cruz

Este suceso se produce en lo que hoy es el Barrio de San Sebastián y los vecinos cuentan escuchar sus gritos provenientes del callejón de Soledad (6a avenida A y 2a calle), donde todavía funciona un tanque público.



Desde entonces, su fantasma pena y se la oye gritar diciendo la siguiente frase: "¡Ay, mi hijo!". Está condenada a vagar  hasta que sea el fin de los tiempos.

Este personaje es muy conocido en todo el territorio guatemalteco ya que hace recorridos por todas partes, sobre todo donde hay agua. 

Sus lastimeros gritos asustan a cualquiera. Muchos dicen haberla visto y escuchado.






Se dice que la Llorona no puede llevarse el alma de una persona si ésta usa la ropa interior al revés. También se cuenta que cuando a la Llorona se la escucha que está muy lejos, es todo lo contrario y cuando se escucha cerca, es porque está lejos.


Si un hombre  es acechado por la Llorona se salvará si una mujer le toma de la mano, pues el espectro sólo ataca a personas solitarias. También se cuenta que si uno escucha el grito debe tratar de moverse y no quedarse congelado por el pavor. 


La persona tiene que huir antes de escuchar el tercer grito, o la Llorona se la ganará. Para evitar encontrarse con ella, o ahuyentarla, hará bien en rezar al santo de su devoción o repetir las oraciones tradicionales católicas.


Unos imaginan a la Llorona como una mujer vestida de luto riguroso; otros la ven vestida de blanco. También se dice que el pelo suele taparle la cara. 

Otro aspecto propio del espectro según la leyenda guatemalteca es que su grito viene acompañado de un viento frío que hiela la sangre.




LA DAMA DE NEGRO



La misteriosa Dama de negro sale a darles consuelo a las víctimas que no llegan a serlo.  



 Sale a perdonar a los que, en su defensa, se ven en la necesidad de quitarles la vida a los asaltantes, a los secuestradores y a los violadores. 



Dios le ha encomendado que lleve la luz de una vela, en señal de que ahí se ha hecho justicia. 



 Si alguien es asesinado víctima de un asalto, entonces una figura femenina aparece .  No es un ángel, ni es un nahual.  

Se aproxima al cuerpo sin vida, se inclina y la capa negra que la cubre parece flotar y envolverla como si fuera niebla espesa.  


La mujer se inclina y coloca una vela junto al cuerpo sin vida, y así como vino, se va.  Con la misma sonrisa, casi imperceptible, y con la misma tranquilidad.




ESPANTO ENTIERRO


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La historia de la procesión del Señor Sepultado de la iglesia de Santa Catarina  está envuelta en la neblina de las leyendas y ligada a los vaivenes históricos del país.




Se dice que fue al Santo Hermano Pedro a quien -mientras rezaba en la iglesia del Calvario, en La Antigua- Jesucristo mismo se le apareció y le dijo: “Estoy cansado. Bájame de la cruz. Quiero descansar en el Coro del Convento Las Catalinas”.



Obediente, el Santo lo desclavó y lo trasladó, arrastrándolo, por las calles empedradas. 


Como muestra, la imagen tiene señales de raspaduras en uno de sus talones.




Con los años fue trasladada al valle de la Ermita. 


Durante los gobiernos de fines del siglo XIX las procesiones fueron prohibidas y cuando vuelven a las calles, la del Señor Sepultado de la iglesia de Santa Catarina no lo hace.






Según la tradición oral, durante la madrugada del Sábado de Gloria, después que las grandes procesiones del centro habían regresado a sus iglesias, los vecinos del barrio de Santa Catarina escucharon un cortejo fúnebre poco usual, con todo y el crujido de las orquillas, las sombras de los penitentes caminando y hasta los tambores de las marchas fúnebres, que pronto se desvaneció en la penumbra. 




De ahí surgió el nombre con el que se le conoce: el Espanto Entierro.








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LOS  NAZARENOS 
DEL 
BARRIO 
DE 
LA RECOLECCION

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Todos los días a los doce de la noche, los vecinos del Barrio de La Recolección escuchan pasos de encadenados. 

Son penitentes fantasmas que quieren librarse de sus culpas.

Cuando los han visto no sólo van encadenados sino con capuchones antiguos. 

Algunos se flagelan. Son animas por las cuales las viejitas dicen hay que rezar.

Verlos atemoriza pero también produce pena y compasión porque a nadie le gustaría estar eternamente encadenado a sus malas acciones.





Los nazarenos del barrio de la Recolección


Sucedió unos días antes del terremoto de 1917, en el barrio de la Recolección.

 Todas las noches de los viernes, a eso de las doce, se escuchaban ruidos y pasos en la calle como si fuera una procesión.

Los vecinos asustados comentaban que no era prudente salir, pues estos personajes eran almas en pena que buscaban llevarse a otro mortal con ellos.



Pero Luis, un joven atrevido, no quiso quedarse con la duda y se quedó a esperar al cortejo la noche que sus abuelos comentaban sobre el tema.

Eran las doce de la noche cuando salió a la ventana, vio pasar un centenar de personas cubiertas con ropas oscuras, cucurucho o capirote y una vela encendida en la mano. Iban rezando, pero no se entendía lo que decían. 

De pronto uno de ellos se acercó a él y le entregó una candela.




El muchacho la recibió asustado y sin moverse se quedó paralizado con la vela hasta que el cortejo se perdió en la noche.

A la mañana siguiente, encontró entre sus manos un fémur en lugar de la candela.

Aterrado llamó a un amigo y le pidió consejo. Éste le recomendó que saliera otra vez en la noche y que devolviera el hueso al personaje que se lo dio.






Así lo hizo, pero con tan mala suerte que cuando se acercó el cortejo, el misterioso personaje en lugar de recibirle la candela lo tomo del brazo y se lo llevó con ellos. 

Desde entones nadie volvió a saber de Luis.

Otras versiones de barrios de esta historia, refieren que algunas personas se salvaron de los penitentes cuando acudieron la noche siguiente acompañados de un niño pequeño.











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El Sombrerón



A este personaje también se le conoce con los nombres de Duende, Tzizimite, Tzipitío

Las características generales son las mismas: Un personaje de corta estatura, vestido de negro, con un cinturón grueso de brillante hebilla. 

Usa un sombrero negro y grande que le cubre el rostro y unas botas que hacen mucho ruido al caminar.
  



 Le gusta subirse a los caballos y hacerles trenzas en las crines. Cuando no hay caballos trenza a los perros.


También le gusta enamorar a las jovencitas de cabellos largos y ojos grandes. Cuando alguna le agrada la persigue, le trenza el cabello y le canta con su guitarra de plata. 

Pero también le echa tierra en el plato con comida, no la deja comer y tampoco dormir.



El sombrerón aparece a la hora del crepúsculo, arrastrando un patacho de mulas de carbonero, con las cuales recorre las ciudad y los barrios. 

Cuando es correspondido por una mujer, amarra sus mulas al poste de la casa donde vive ésta, descuelga la guitarra y empieza a cantar y bailar.


Algunos vecinos comentan que por los barrios de la Recolección y de la Parroquia Vieja, aún se le ve pasar en las noches de luna llena.








EL AMATE


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La leyenda cuenta que el Diablo habitaba en el árbol de amate, que se encontraba en el área que actualmente se conoce como plaza El Amate y ofrecía a paseantes solitarios muchas riquezas y poder a cambio de su alma.

 Se dice que cuando el Diablo aparecía o desaparecía dejaba un fuerte olor a azufre en ese lugar.



En la unión de vías, que se conoció en tiempos antiguos como Las Cinco Calles, se erguía antaño el frondoso árbol de amate, sembrado en 1779, que le dio nombre a ese sector de la capital. 

Desde muy lejos, se podía observar, porque su copa era muy grande, semejando una inmensa sombrilla. Este árbol fue testigo de innumerables acontecimientos, sociales, políticos y culturales de nuestra historia.

El árbol ofrecía su sombra a las personas pobres, así como los campesinos que venían con sus bestias cargadas a vender sus productos a los diferentes puntos de la ciudad, como en la Plaza de Armas, y en los mercados de la 18 calle y la Placita.

 Del sur del país, especialmente de San Gaspar, venían con gallinas, flores, huevos, bananos, etc.; de Palencia, venían con carbón y leña; de occidente, las hortalizas, y de Mixco, las tortillas.



Estos vendedores encontraban cobijo bajo el enorme amate, donde descansaban de sus pesadas jornadas, cubriéndose de los rayos del sol bajo la sombra. Ahí podían comprar y saborear un vaso de atol, ya sea blanco o de elote, o bien un arroz en leche, acompañado de deliciosos chuchitos, tostadas o unas tortillas con tiras.




Este lugar era una puerta de la ciudad por donde ingresaban los viajeros procedentes del Sur y occidente del país; del Puerto de San José, Escuintla, Amatitlán, San Juan y San Pedro Sacatepéquez, Mixco, etc.

Ésta era una vía pujante, donde se meneaba el negocio, zona de hoteles, tiendas, establos de alquiler de bestias y carretas con bueyes para carga. Aquí se miraban campesinos con cargas, o descansando en torno al frondoso tronco del gran árbol de Amate.

Se veían diligencias que a toda prisa iban o venían del puerto de San José con pasajeros, en su mayoría extranjeros, que eran los que podían pagar este costoso servicio. 

A pesar de todas las vicisitudes que se pasaban en todo el trayecto, inmensas polvaredas para el verano y grandes fangales para la estación lluviosa, según relata el gran costumbrista guatemalteco Pepe Milla (1822-1882).





EL CARRUAJE DE LA MUERTE




El carruaje de la muerte es una leyenda que no solo aparece en Guatemala, sino en otros muchos países. Se trata de un carro que aparece durante la noche anunciando la muerte de alguna persona. 

También se dice que aparca enfrente de las casas y se lleva al fallecido.



Uno de los muchos relatos, que se pueden escuchar en Guatemala, sobre el carro de la muerte puede ser muy parecido al siguiente:

Después de un largo y dura día de trabajo en el campo, Mario se dirigía hacia su casa en la ciudad. Estaba anocheciendo y Mario caminaba deprisa para que la noche no se le echara encima. 

Antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje que se acercaba. En aquella época era muy normal que por las calles circularan carruajes, pero este sonido era diferente y cierto temor se apoderó de él.

 Así pues corrió y se escondió detrás de unos árboles que había en un parque. El sonido del carruaje podía escucharse cada vez más cerca, pero daba la impresión de que nunca llegaba, y la espera se hacia interminable.

Por la mañana temprano, Mario se despertó de frío y se dio cuenta que se había quedado dormido en el parque, detrás de un árbol.

 Fue entonces cuando recordó lo que había ocurrido la noche anterior y le pareció absurdo temer a un carruaje y actuar tal y como él lo había hecho. Se levantó y se dirigió a su casa.






 Según pasaban los días Mario era incapaz de quitarse este incidente de su cabeza, así que decidió contarle a un amigo todo lo ocurrido. Lo que su amigo le respondió no le tranquilizó en lo absoluto. 

Le contó que dicen que por las noches se puede oír pasar un carruaje a toda velocidad que trae y lleva a la gente que se muere, y es conocido como “El carruaje de la muerte”. Le dijo también que probablemente era invención de la gente y que no debería hacerle mucho caso.

 Como su amigo vio a Mario bastante intranquilo, los dos amigos decidieron esperar el paso del carruaje y confirmar si los rumores eran ciertos y sí,  de verdad existía ese carruaje.

Mario no estaba muy convencido de hacer ésto, pero como estaba acompañado por su amigo, decidió que podría ser buena idea.

Así pues se reunieron en el parque cuando el día estaba dejando paso a la noche. En un momento en que estaban hablando de cosas sin importancia, comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje.

Mario comentó que sin duda se trataba del mismo carruaje y a su amigo le entró un escalofrío por el cuerpo que no podía explicar. Poco a poco pudieron ver más claro el carruaje.

Se trataba de un carruaje negro, tirado por caballos también  negros y con un conductor vestido completamente de luto.

 Parecía como si el tiempo se hubiera ralentizado, y el carruaje tardaba en llegar hasta donde ellos se encontraban.

 Pero lo cierto es que el carruaje se dirigía hacia ellos y empezó a aminorar el paso. Cuando estaba situado justo enfrente de ellos, el conductor les miró fijamente y los dos amigos se desmayaron. 

Estos se despertaron de frío a la mañana siguiente.


Desde entonces, tanto Mario como su amigo, se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.







LA SIGUANABA





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Es una mujer vestida de blanco y larga cabellera negra que aparece por los ríos y las veredas solitarias. 

Se hace seguir, por los hombres que trasnochan buscando aventuras nocturnas, sin dejarse ver el rostro. Luego los pierde en los barrancos, tras haberles mostrado su cara de caballo.


La Siguanaba, llamada también Sihuanaba o Siguamonta, es un personaje de la mitología de Guatemala y de El Salvador. 

La leyenda de la Siguanaba tiene un origen común y esta relacionado con la leyenda de la Cegua de Nicaragua y Costa Rica.


La Siguanaba (del quiché Siguan barranco, abismo, Waná Hermana y B'a Espectro) es un ser mitológico en forma de mujer fantasma de hermoso cuerpo, que al mirarla de cerca tiene el rostro de una yegua; siendo un ser que se les presenta a los hombres que son infieles.

La palabra Siguanaba , también se cree  viene del nahuat cihua que es mujer y nahual que equivale a espíritu, fantasma, alter ego.


Según el relato cultural, aparece regularmente en las áreas donde no hay mucha infraestructura, especialmente en los basureros y barrancos, a donde lleva a los hombres enamorados de ella y los hace caer haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de ella.

 Es parte importante del folklore y mitología guatemalteca y salvadoreña.

La aparición se presenta como una bella joven que atrae a los hombres cerca del agua y cuando los tiene a su alcance se transforma en una visión horripilante.




Según lo que cuenta la leyenda, todos los trasnochadores están propensos a encontrarla. Sin embargo, persigue con más insistencia a los hombres enamorados, a los Don Juanes que hacen alarde de sus conquistas amorosas.

 A estos, la Siguanaba se les aparece generalmente en cualquier estanque de agua en altas horas de la noche, o a orillas de ríos según otras versiones. 

La ven bañándose con guacal de oro y peinando su hermoso cabello negro con un peine del mismo metal, su bello cuerpo se trasluce a través del camisón.

Dicen las tradiciones que el hombre que la mira se vuelve loco por ella.

 Entonces, la Siguanaba lo llama y se lo va llevando hasta un barranco. Enseña la cara cuando ya se lo ha ganando, su rostro se vuelve como de muerta y putrefacto, sus ojos se salen de sus cuencas y se tornan rojos como si sangraran,su antes tersa y delicada piel se torna arrugada y verduzca, sus uñas crecen y suelta una estridente risa que paraliza de terror al que la escucha.



Protección

Para protegerse de este ser y no perder su alma, se debe morder una Cruz o una medallita y encomendarse a Dios. 

Otra forma de librarse del influjo de la Siguanaba, consistirá en hacer un esfuerzo supremo y acercarse a ella lo más posible, tirarse al suelo cara al cielo, estirar la mano hasta tocarle el pelo y luego halárselo. Así la Siguanaba se asustaría y se tiraría al barranco. 



Otras versiones también dicen que debe agarrarse de una mata de escobilla y así, cuando ella tira de uno, al agarrase la víctima de la escobilla, ella siente que le halan el pelo. Esta última práctica es más efectiva, ya que es el antídoto propio que contrarresta el poder maléfico de esta mujer mágica.

Un método funcional al observar a una mujer en el río sin saber si es la Siguanaba, consistiría en gritar tres veces seguidas: "No te vas a ir María pata de gallina"; si es la Siguanaba se asustará y se lanzará al barranco, si no era ella solo  dirán que  uno está loco.








EL CURA SIN CABEZA

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El Sacerdote sin Cabeza, también conocido como el Cura, Fraile o Padre sin cabeza, es un personaje perteneciene a una leyenda colonial del folclore latinoamericano; el cual es descrito como el fantasma  de un sacerdote sin su cabeza.

Se dice que deambula en las noches oscuras y tenebrosas, y en las madrugadas; aterrorizando con su presencia a las personas que circulan por   aquellas horas.



También se dice que en algunas ocasiones  se aparece en el interior de las iglesias celebrando misas. Atraído y cargado de pecados la persona oye atentamente, pero a la hora de la consagración, al dar la cara el sacerdote, se le ve sin cabeza.

 Despavorido, el pecador sale de aquel lugar; cambiando así su vida para siempre.



Según cuenta una de las versiones de la leyenda, el sacerdote sin cabeza, es el fantasma de un sacerdote que fue maldecido por Dios por haber cometido el pecado y sacrilegio de haber tenido relaciones sexuales con una mujer casada en el interior de una iglesia; sin haberse arrepentido en vida de ello. 

En algunas otras versiones se fusiona la historia con otra leyenda, y se cuenta que la mujer también habría sido maldita; y desde aquel día deambularía como un ser conocido como la Mula sin Cabeza. 

La maldición que cayó sobre el sacerdote pecador, lo mató sin darle tiempo de confesarse y por ello obligó a su alma a deambular como el fantasma de una persona decapitada; la cual ocultaría su calavera entre sus ropajes producto de la vergüenza de sus actos.




Una versión muy popular en Centroamérica, cuenta que en vida fue defensor de los Amerindios contra la crueldad que sufrían por parte de los comendadores y porque estaba en contra de las ambiciones de los funcionarios y el clero. 

Por ello habría sido decapitado de un solo machetazo en el atrio de su mismo templo. Desde aquel día su alma estaría buscando su iglesia y su cabeza, así como realizando misas.

Otra versión cuenta fue un cura nigromante, que vendió su alma al diablo y que tras efectuar una serie de secuestros y posteriores sacrificios infantiles, fue atacado por los pobladores y decapitado, pero al fallecer en su cuerpo entró en posesión un demonio.




Otra versión narra que fue la Santa Inquisición quien lo condenó a muerte, hecho que aparentemente ocurrió en Chile.

Otra versión colombiana, dice que fue un cura que por haber revelado su religion a las personas de su pueblo, lo tomaron por brujo, y la justicia ordenó que fuera decapitado; por lo cual su cuerpo se salvó.




En Ecuador, se cuenta que el descabezado era un sacerdote que mantenía una relación prohibida con una mujer, a media noche cabalgaba por las calles escondiendo su cabeza debajo del habito para no ser reconocido, iba a visitar a su novia, mas unos jóvenes temerarios con un par de copas de más le tendieron una trampa, cruzaron una cuerda a su paso, el cura sin cabeza no la advirtió, cayó del caballo y se conoció la verdad.

En Guatemala, en las catacumbas de las iglesias más antiguas como La Merced, Catedral, Santo Domingo y San Francisco, hay quienes aseguran haber visto más de alguna vez a un fraile que al caminar no pisa el suelo, al verlo fijamente es transparente y no tiene cabeza.

 Pese a no tener cabeza sabe a dónde dirigirse porque cuando lo llaman o quieren entrar en contacto con él, se desaparece dejando a quien lo vio una sensación de malestar, náusea, miedo, escalofríos y de tener las piernas hinchadas como si estuvieran enfermos de gota.



En Santiago de Guatemala hay una leyenda de un cura sin cabeza que se aparecía entre las ruinas de una iglesia destruida por el terremoto de San Miguel en 1717 y que su función sería la de guardar un tesoro oculto bajo el altar mayor del convento de Santa Clara. 

La leyenda dice que el fantasma repartía oro entre la gente pobre, y que solamente al recibir la dádiva, las personas se daban cuenta de que no tenía cabeza.

Las víctimas más frecuentes eran los arrieros. En sus largas travesías con sus recuas de mulas se lo encontraban en cualquier recodo del camino. 

Veían venir un fraile o cura, de sotana negra y estola blanca, de estatura alta, pero le faltaba la cabeza. 




El arriero detenía el paso. El espanto se iba acercando y cuando estaba a unos diez metros de distancia desaparecía. 

El arriero sentía un frío helado tratando de paralizarle. Luego continuaba su marcha y unos pasos más adelante miraba hacia atrás y esto lo dejaba perplejo, pues el cura había pasado y continuaba caminando. 



Otros dicen que el cura llevaba la cabeza debajo del brazo envuelta en unas hojas sanguinolentas y amarradas con bejucos recogidos en el bosque. En algunos pueblos llega hasta sus calles al amanecer cuando no hay luna, las recorre y luego desaparece, pero la persona que se lo encontrara, quedaba muda, se paralizaba por mucho tiempo.







EL TRONCHADOR

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La leyenda del Tronchador es un poco obscura , pero al parecer, el "Tronchador" es un personaje que se origina de varias leyendas indígenas en Guatemala.

1. Es un ser bestial que vive en los bosques.

2. Es temido y tiene además, ciertos atributos paranormales (un "espanto").

3. El tronchador es agresivo por que si agarra a las personas y las parte en dos, "tronchándolas".

4. Existen varias variantes de la leyenda y es conocida en otros grupos étnicos indígenas.

Su concepción varía en distintas regiones: 

En San José Poaquil existe el "ejemplo" de el Tronchador (Ajarij en kaqchikel), que es un hombre que se aparecía en el pueblo y quebraba las espaldas a las gentes. 

Los espiaba, los agarraba, los metía en un saco de cuero (o sorón), les pegaba y les quebraba la espalda. Ya quebrados los subía "a la bestia", que tenía la columna para abajo. 

La gente entonces se asustó y se reunió en Consejo con los Ajq'ij y agarraron al Tronchador, lo echaron a una gran olla tamalera llena de agua caliente y se murió. 

El Tronchador, entonces se volvió espanto.

En Patzún aseguran que aún se ve al Tronchador en las calles: "es un hombre jorobado y chiquito".

Pero en Acatenango se dice que él es producto de los hombres que no les gustan las mujeres y se pasan con los animales "con las vacas, las bestias y yeguas", de ahí nacieron los Tronchadores que son mitad animal y mitad  hombre; se alimentan de la leche de las vacas. Cuando se pone el sol, el Tronchador sale a buscar a las gentes para quebrarles las espaldas."

 Costa Sur:

"Aquí se narra también la leyenda del Tronchador, un "hombre malo" que aparece en las veredas y caminos de la región, que mata a las personas de susto, debido a lo diabólico de su aspecto."

Sololá (Altiplano occidental)

En Sololá la leyenda del Tronchador tiene amplia vigencia, en Concepción se cuenta que sale por las noches un hombre que agarra a los hombres y les quiebra las espaldas; "los troncha como caña de maíz" y se mueren, aunque llegue el Ajiitz (Chamán).

 Guatemala (Capital y alrededores)

También en Mixco es famoso, en el Manzanillo, la figura del Tronchador, personaje obscuro que quiebra en dos a hombres y animales.








Baja Verapaz (Centro-Norte de Guatemala)

 Con éste nombre le denominan a un personaje que se considera por muchos ladinos* producto de la imaginación de los crédulos. 

Se cree es producto de la relación de un humano con una yegua y por lo general se piensa  que,  en el pasado,  quienes le dieron  vida a estos personajes,  mitad hombre y mitad caballo, en  un inicio fueron los alemanes que habitaron en aquel entonces la regiones cafetaleras de la actualidad, para que resguardarán las fincas cafetaleras. 

Se tiene la creencia de que consumen huevos de aves, aves, pequeños mamíferos y de ser posible niños y niñas o que al encontrarse con un adulto los tronchan por la cintura, de ahí se deriva el nombre de los mismos".









LA LEYENDA 
DEL 
PUENTE DE LOS ESCLAVOS




La imaginación popular se encargó de atribuir un origen misterioso y extraordinario al puente, debido quizá a la resistencia a creer que semejante y magnifica obra fuera realizada por medios humanos.



Cuenta la leyenda, conservada por la tradición hasta nuestros días, que un esclavo, aburrido de la crueldad y castigo desmedidos de parte de su amo, un despiadado y rico propietario de varios esclavos, pide auxilio en el maligno para evitar su desgracia, le ofrece su alma a cambio de que él le brindara algún consejo.



El diablo le propone que ofrezca a su amo entregarle concluido en una sola noche de un hermoso puente sobre del río, obra que daría grandes ganancias al propietario. Al esclavo le parece al idea,  queda firmado el pacto: el diablo construye el puente, el esclavo entrega su alma.




Haciéndola de arquitecto y de albañil, el diablo comienza la obra, de uno en uno iban dando forma los arcos del puente, mientras, mientras el esclavo, recapacita sobre lo oneroso del trato y dispuso eludir su compromiso. Para lo cual esconde la última piedra que servirá para completar el puente, como el Diablo nunca pudo colocar esta piedra el trato se deshizo.



Según la historia de ese puente dice que lo construyeron varias veces porque el río lo destruía hasta que usaron en él materiales humanos: Sangre de niños que fallecieron o sacrificaban. 

Abajo del puente aun se puede observar restos de los puentes construidos anteriormente.





EL CARRO DEL PILOTO FANTASMA


El carro del piloto Fantasma  es una leyenda es una leyenda propia de los viejos barrios de la Nueva Guatemala para los viernes de Cuaresma. 



Se encontró principalmente en los barrios antiguos:  La Merced, El Sagrario, La Recolección y El Zapote; fue también posible hallarla en otros lugares pero siempre referida a los barrios antes mencionados.

Ciñéndose a las versiones populares, el prototipo de la leyenda dice así:

El carro del piloto fantasma es un carretón que recorre la ciudad a altas horas de la noche, los días viernes, echando chispas a su alrededor.



El personaje que conduce el carro, “no fue mas que un bolo, mulero de El Zapote, que por sus malas acciones se lo ganó el diablo y anda asustando a medio mundo aquí en la ciudad, especialmente a los que se les pasa la mano con el guaro”.




En cuanto al nombre “piloto” vale la pena decir algunas palabras: es bastante difícil discernir el nombre de la leyenda, ya que la tradición popular la ha olvidado.  



El hecho real que dio origen a esta leyenda es un tiempo indeterminado al entrar en proceso de folklorización, se perdió el nombre propio del cochero en la mentalidad colectiva, quedando así únicamente de su oficio: piloto.








LA TATUANA





La Tatuana fue una mujer que tuvo realidad física en la ciudad de Santiago de los Caballeros y que fue trasladada por la tradición oral a la Nueva Guatemala de la Asunción.



Se le menciona desde la época colonial hasta la década de los treinta en el siglo XIX.

Estudiosos de diversas épocas se refieren a ella con certeza,  entre ellos podemos contar a Ramón Salazar y Adrián Recinos.

En tanto que José Milla y Vidaurre incorpora  al personaje en una de sus novelas históricas.



La Tatuana en la Nueva Guatemala de la Asunción


Había en la ciudad de Guatemala, en los primeros años del siglo XIX, una señora viuda que vivía por el barrio del Calvario, en medio de la mayor pobreza.




Sus vecinos casi no le hablaban, pues creían que era una bruja.

Un día le pidió a la señora de la tienda que le diera el pan a crédito, pero ésta como siempre, se negó a hacerlo. Entonces la mujer le dijo :“Yo sé que su marido se fue de su lado, pero yo puedo arreglarle que vuelva con usted. 




Tenga este cuerito, a las ocho de la noche llámelo por su nombre, golpee con él tres veces la almohada y guárdelo debajo de ella”.

Agradecida la tendera le dio un canasto lleno de verduras. En la noche hizo lo que la señora le había aconsejado y en el acto se presentó su marido. 




Mientras tuvo el objeto su marido permaneció fiel.

Pasados cuatro días la extraña mujer se asomó a la tienda y le pidió el cuerito.

 La tendera protestó: “Vea usted, que mi marido se me volverá a ir”.

La viuda le contestó que lo usaría para otro trabajo. La tendera se lo dio y ese mismo día su marido se fue de la casa.


Enojada la vecina la acusó de bruja, se fue con las autoridades y el cura de la iglesia. Entre todos decidieron llevarla a la cárcel. Pero ella, burlándose de quienes la tenían prisionera, organizó un plan de escape.


Con un trozo de carbón dibujó un barquito en la pared de la bartolina, se subió a él, pronunció algunas palabras mágicas y huyó. En su lugar quedó un intenso olor a azufre. 

En adelante nadie volvió a saber nada de la extraña mujer, a quienes todos recuerdan como la Tatuana.




Por otro lado, algunos historiadores refieren que este personaje tiene sus antecedentes en los últimos años de la ciudad de Santiago de los Caballeros.











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El primer investigador del folklore guatemalteco,  Adrián Recinos   notaba  la existencia entre  la población ladina de "aventuras heroicas de
príncipes,  amores  de  princesas,  brujas,  animales fantásticos  y  fábulas en que  intervienen animales  salvajes y domésticos", pero no sabía que , este tipo 
de cuento existía también entre los grupos indígenas.

Parece que hace medio siglo algunos indígenas no  querían  exponer  su  folklore  al  investigador extraño.  Así  por  ejemplo  el  antropólogo  Siegel 
(1943) quien trabajó en San Miguel Acatan en los años  30  de  este  siglo,  notó  que  los migueleños tenían mucha reticencia con relación a los cuentos 
y mitos, negando con frecuencia su existencia.

Teóricamente  se  pueden  agrupar  los  cuentos folklóricos por ciclos: el ciclo de cuentos de Pedro Urdemales, el ciclo de Cuentos de  tío conejo y  tío 
coyote y  los ciclos de Cuentos maravillosos  (Lara Figueroa 1980: 47-48). 


Aunque tradicionalmente se pueden  atribuir  cuentos  de  este  tipo  a  un  origen español,  el  asunto  no  es  tan  sencillo.  Tampoco se sabe la manera de transmisión de los cuentos al ambiente  indígena, si  los cuentos vinieron con  los conquistadores  y  los  frailes  durante  la  era  de  la conquista, si llegaron después con el contacto con los ladinos, o hasta, en fechas más recientes por el 
medio escrito. 













Entre los cuentos de animales predominan los bienconocidos cuentos del conejo y del coyote.

Como ejemplo tenemos éste:

El  coyote encuentra al  conejo deteniendo una piedra. Dice que lo hace para que no se le caiga el mundo encima. Le convence al coyote que detenga 
la piedra mientras va a buscar un sostén, pero  nunca vuelve.



TIO CONEJO Y TIO COYOTE












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Observar al cielo es el punto de partida. Hace siglos que se miraba a las alturas, los expertos dicen que se trata de una técnica ancestral que se ha llevado a cabo algunos lugares de América y de España, y que, poco a poco, ha ido perdiendo popularidad.

 Pero, sea como sea,  los meteorólogos y los agricultores siguen manteniendo viva esta tradición, trasladada de padres a hijos que consiste en predecir el tiempo. 




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Las Cabañuelas tienen diversos orígenes etimológicos dependiendo del lugar de procedencia. Se sabe que del lenguaje maya viene la palabra “caban” que significa “el día”

A los pronósticos de ese día se les llamaban “cabanel”.  Por otro lado, se cree que surgió en Zamuc o “fiestas de las suertes” del calendario babilónico.

Por medio del mes de enero se puede pronosticar el clima de todo el año.


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El origen de este método de pronóstico climático en Guatemala se atribuye al  calendario de los Mayas el cual tenia 18 meses de 20 días más 5 días adicionales que no entraban en el calendario.

 Los primeros 18 días de Enero servían para determinar el clima para los 18 meses, y los restantes dos para predecir las condiciones del solsticio de invierno y el solsticio de verano.

Dicen que las predicciones sólo se aplican a 80 kms. a la redonda de la observación.



La forma de pronosticar  es algo asi:



DíaMesDíaMes
1Enero17Agosto
2Febrero18Julio
3Marzo19Junio
4Abril20Mayo
5Mayo21Abril
6Junio22Marzo
7Julio23Febrero
8Agosto24Enero
9Septiembre25Enero – Febrero
10Octubre26Marzo – Abril
11Noviembre27Mayo – Junio
12Diciembre28Julio – Agosto
13Diciembre29Septiembre - Octubre
14Noviembre30Noviembre - Diciembre
15Octubre31Todos los meses
16Septiembre






Siempre el paso de los Azacuanes marca las estaciones.

 Los azacuanes son lo que abren la lluvia.  Si habrá la lluvia entonces aparecen  los azacuanes y abren la llave de la lluvia saliendo del occidente y dirigiéndose al oriente.

Los campesinos ya saben que va llover cuando pasan los azacuanes.  Otra cosa es cuando los azacuanes que pasaron o que van a pasar son muchos, entonces la lluvia va a dilatar en el año.  

Si pasaron y eran pocos, entonces es señal de que lloverá poco en el transcurso del año.

Otra cosa que es necesario entender y comprender es que cuando pasan los azacuanes muy lejos, o sea muy arriba, entonces es otra señal de que la lluvia no tardará.  Si pasan cerca entonces dilatará la lluvia .

Sin embargo, existe una dificultad: si los azacuanes al pasar no fueron respetados, entonces volverán muy pronto y no habrá más  lluvia.  Si salen del oriente dirigiéndose al occidente entonces están diciendo que habrá sequía.

Los azacuanes, pasan por ciento, pero,  nadie sabe la fecha ni el mes en que pasan.  Pasan a su debido tiempo.





Entre los grupos indígenas  donde son más afines a la creencia en  supersticiones y se observa el temor colectivo en cualquier comunidad cuando un ave nocturna canta en determinado sitio o patio de algún rancho, peor aún, si en una de estas casas hay enfermo grave, a pie juntillas se cree en el desenlace fatal del enfermo, como consecuencia del canto que el pájaro de mal agüero dejó allí donde todos lo escucharon.

El viejo proverbio nacional cobra vigencia: “Cuando el Tecolote canta, el indio muere…”.

Es increíble como la exactitud del trágico vaticinio cobra vigencia acrecentando más la fama del mal augurio. Lo anterior es pues, uno de los muchos ejemplos de esta fase de los temas que invaden a nuestros grupos mayoritarios relativos a la superstición. 

Pero de ese canto raro y triste del Tecolote o Buho, hay otra serie de supersticiones que inciden en la vida de nuestras gentes y que si no se manifiestan en un final seguro de sus existencias, cuando menos -según la creencia- esta se convierte en racha de mala suerte por una temporada.




Un buen porcentaje de guatemaltecos, sean éstos de cualquier condición social tienen siempre  el pensamiento puesto en la supuesta tragedia o mala suerte que se sobrevendrá.

 La tendencia a la creencia en la superstición, se generaliza hacia los  grupos de ladinos, tanto del campo como de la ciudad,  que  mantienen el temor constante frente a la superstición.


En Guatemala, los grupos llamados ladinos temen en forma abierta, aunque muy interiormente a la llamada mariposa negra, cuando ésta se posa en una casa y permanece allí ante la vista de todos sin que nadie se digne a espantarla. 


Ella se va hasta que así lo desea, se dice que esta mariposa negra anuncia el fallecimiento de un pariente cercano o lejano o de un amigo.


Lo peor del caso es que el asunto, la visita de la mariposa, nunca falla previa al fallecimiento de alguien. 




Fuentes:
Miguel Álvarez Arévalo, Cronista de la Ciudad de Guatemala.
Celso Lara. Leyendas animísticas clásicas de la ciudad de Guatemala. Centro de estudios folklóricos de la Universidad de San Carlos. Número 50, Guatemala 1998.
Miguel Avendaño, Antropólogo investigador de la dirección General de la Universidad de San Carlos.
Revista Tradiciones de Guatemala, No 50. Universidad de San Carlos. Centro de Estudios Folklóricos. Guatemala, 1998.
www.paranormal.com.ar

3 comentarios:

  1. que bueno que guatemala pueda tener una cultura y que se conserve un poco todavia

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  2. ESTIMADOS HERMANOS:
    Solicito mi conversion paranormal del lider penitente de la recoleccion porque soy la encarnacion feroz de la momia de Guanajuato y tambien soy la encarnacion angelical de la Santa muerte de los narcos como tambien soy el lider universal del Kuklux clan europeo y el papa Vinicio I del vaticano.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Cédula de Vecindad:
    ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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  3. Excelente... es bueno mantener nuestras leyendas para futuras generaciones si te gusta leer sobre espantos y aparecidos pasate por aca https://www.facebook.com/pages/Guatemala-Paranormal-Mas-Alla-De-La-Realidad/323924321070392

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