viernes, 29 de julio de 2011

DIA DE SAN CRISTOBAL EN GUATEMALA





DIA DE SAN CRISTOBAL
EN GUATEMALA




Cristóbal de Licia, conocido como San Cristóbal mártir, es un santo cristiano, sobre cuyo origen las distintas tradiciones cristianas están en desacuerdo.




La tradición católica —transmitida sobre todo en la Áurea legenda (aprox. 1282) del arzobispo dominico italiano Jacobo de la Vorágine (1230-1298)— lo describe como un gigante cananeo, que tras su conversión al cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar un peligroso vado llevándolos sobre sus hombros. La leyenda afirma que en una ocasión, ayudó al niño Jesús a cruzar el río; sorprendido por el peso del infante, éste le explicó que se debía a que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo, tras lo cual bautizó al gigante y le encomendó la prédica.


San Cristóbal, mártir, patrono de los conductores.

La leyenda de este santo se resume toda en la etimología de su nombre. Es un joven licencioso, pagano, que recorre el mundo en busca de la felicidad, pero está preocupado de hallar la verdad y acallar su conciencia, que le reprende sus extravíos.



La historia le hace soldado del ejército del emperador Giordiano. Se convierte en el reinado del emperador Felipe y muere asaeteado en la persecución de Decio, Licia, s. III. Según el rito mozárabe, con él padecieron diez mil cristianos.

CRISTÓBAL

Procede del griego CristojoroV (Jristophoros) o CristobaloV (Jristóbalos), que significa en ambas formas, portador de Cristo. Es éste un nombre en el que como en otros grandes (Jorge, p. ej.) la leyenda se ha superpuesto a la historia por tener mucha más fuerza que ésta.

Lo cierto es que ha sido la fuerza de la leyenda la que más lo ha potenciado, dándole una vitalidad incontenible. Eso ha hecho que la difusión del nombre haya crecido en paralelo con la la leyenda y con los amuletos a que ésta ha dado lugar. Fueron, en realidad, los cruzados los que lo introdujeron en Europa, importado de la Iglesia oriental. Pero desde entonces, en mayor o menor medida, no ha dejado de utilizarse comúnmente.

Patrón antaño de los arrieros, luego de los camioneros y hoy de todos los conductores, en san Cristóbal se sintetiza la conciencia de responsabilidad de todos ellos. La imagen de san Cristóbal en millones de coches y camiones (las motos tendrían que hacerle también un sitio al santo) es como un Ángel de la Guarda que nos aconseja prudencia.




He aquí  una de las  leyendas que dieron  lugar a este especial culto y veneración de san Cristóbal:


 Cuando era un problema atravesar los ríos, porque había muy pocos puentes, uno de los oficios era el de porteador: por el pago de una cantidad, había hombres corpulentos y robustos que pasaban a la gente de una orilla a otra.

Ese era el oficio de san Cristóbal. Era tan buena persona que no negaba a nadie el servicio aunque no le pudiera pagar. 


Y ocurrió que una de las veces que le pidió un pobre que le pasase a la otra orilla, notó san Cristóbal que no le pesaba nada, que iba más ligero que si no llevase al pobre a hombros. Al dejar al pasajero en la otra orilla, éste le dijo que era Jesús, y se manifestó a él como en la Transfiguración, en premio por su continuada generosidad.




San Cristóbal de Licia es el gran mártir en torno al que se forjó la leyenda del gran patrón de los conductores. 


Era cananeo de origen. Sirvió en el ejército romano bajop el emperador Gordiano. En tiempo del emperador Filipo se convirtió Cristóbal al cristianismo.

Tan convencido estaba con su nueva fe, que abandonó el ejército y desde su humilde oficio de porteador (aquí es donde interviene la leyenda) se dedicó a difundir el Evangelio. 


Durante la persecución de Decio fue encarcelado. Con la intención de hacerle renegar de su fe, le pusieron sobre ascuas encendidas mientras le rociaban con aceite al tiempo que le asaeteaban.

En vistas de que ni así se rendía, para acortarle los sufrimientos le decapitaron. 


La iconografía del santo data de principios del siglo X. En la representación más popular aparece, con estatura agigantada, atravesando un río con el Niño a hombros, cuyo peso le hace vencerse, y llevando el tronco de un árbol como bastón. 


Se han inspirado en la leyenda de san Cristóbal Van Eyck, Witz, Memling, Durero, Alonso Berruguete, Rubens y Ribera. 


También a veces se le ha representado con tamaño colosal, a la puerta de las iglesias, como a la entrada de la catedral de Sevilla.

La leyenda, considerada apócrifa desde antiguo, continúa siendo popular, pese a que en 1969 el Vaticano oficialmente la proclamase no canónica.

En febrero de 1969, el papa Paulo VI ordenó revisar el calendario litúrgico para suprimir a los santos de cuya existencia no hubiese pruebas. 


Eso no significa que los «descanonizara», sino simplemente que su celebración y veneración no es obligatoria). En abril de 1969 se dictaminó la eliminación de san Cristóbal del santoral —junto con san Jorge de Capadocia (patrón de Inglaterra) y muchos otros santos—, aunque se mantuvo el derecho a su representación iconográfica y veneración por razones tradicionalistas. 


Hasta ese momento, san Cristóbal había sido venerado como uno de catorce santos auxiliadores.

Hasta su supresión, san Cristóbal era patrón de:

los viajeros
los automovilistas
los barqueros
los conductores de autobús y de taxi
los marineros
los aguateros
los mozos de cuerda
los vendedores de fruta
los solteros
los arqueros
las tormentas
el granizo
los afectados de dolor de muelas
la ciudad de La Habana (antes San Cristóbal de La Habana), capital de Cuba, donde existe el Convento de San Cristóbal de La Habana.
la ciudad de Rab (en la actual Croacia).


Su fiesta era el 25 de julio; actualmente el santoral católico lo celebra cada 10 de julio.

El culto a San Cristóbal de Licia es de origen oriental, llegando a Occidente después del siglo V, de Constantinopla pasó a Sicilia y de allí a Europa Occidental. Durante la Edad Media fue uno de los santos más venerados. En su honor se hicieron templos y monasterios, tanto en Oriente como en Occidente.


La fiesta de san Cristóbal se celebra en distintas fechas:

9 de mayo en Oriente.

10 de julio en la tradición hispana (de acuerdo con la tradición mozárabe) para dejar libre el festejo de Santiago Apóstol. En numerosas localidades españolas se han incrementado las celebraciones en honor a San Cristóbal, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, formándose hermandades y asociaciones en honor al santo patrón de automovilistas, taxistas, camioneros y conductores en general, que se han unido para festejar a su patrón. Y así, en muchas poblaciones, y sobre todo el segundo fin de semana de julio —que es el más cercano al día 10 del mes— tienen lugar verbenas, bendiciones de vehículos, así como misas y procesiones con la imagen del santo.

16 de noviembre en Cuba, especialmente en La Habana (ciudad de la cual es patrón), por ser aniversario de la fundación de dicha ciudad.

25 de julio en Occidente.

En Panamá en la localidad de Chepo.

El primer domingo de septiembre en Hornos de Moncalvillo.





San Cristóbal fue venerado como uno de los «catorce santos auxiliadores» y santo patrono de los choferes.

Erasmo de Rotterdam criticó su culto en su obra Moriae encomium (Elogio de la locura).






Su celebración en Guatemala es el 30 de Julio.

Acá en Guatemala se celebra este día como "El día de los choferes", este es el día en que los pilotos iban a las iglesias a bendecir sus vehiculos con el fin de que San Cristobal los protegiera de todo mal y peligro en las calles.




Esto era una fiesta, ya que muchos pilotos del transporte decoraban sus unidades con globos y papeles de colores, algunos incluso trasportaban a personas gratis con el fin de celebrar su día.

En el atrio, los choferes destacados del pueblo (que formaban una cofradía en honor al santo festejado) daban la bienvenida a los feligreses que poco a poco ocupaban las bancas de las Iglesias.

Antaño, al culminar la misa, una imagen de San Cristobal era dada en custodia a un miembro distinguido del gremio de conductores, el cual lo tendría por un año bajo su responsabilidad.

La imagen era colocada en una carroza para encabezar una caravana que recorría varios kilómetros en todas las poblaciones del país, con presencia de vehículos de toda clase, desde microbuses y camionetillas hasta cabezales.








 Mientras cada vehiculo pasaba frente la iglesia, los sacerdotes los rociaban con agua bendita para protegerlos de cualquier percance.




El desfile de camiones y carros vestía de alegría a los pueblos. Vejigas de diversos colores, cadenas de papel de china vistosas y ramas de cerezo, adornaban los camiones y camionetas y uno que otro carro particular.


Los otros “choferes” que nunca faltaban en los desfiles, eran los patojos que, “conduciendo” ruedas de hule y acero, corrían como locos al lado o delante de los carros. Luego venían los partidos de fútbol, encuentros de básquetbol y hasta la noche, baile de gala, por lo general, de entrada libre.






Oraciones a San Cristóbal



ORACION DEL CONDUCTOR

Dame Señor mano firme y mirada vigilante para que a mi paso no cause daño a nadie.
A tí Señor que das la vida y la conservas, suplico humildemente, guardes hoy la mía en todo instante.

Libra Señor, a quienes me acompañan, de todo mal: choque, enfermedad, incendio o accidente.

Enséñame a hacer uso también de mi coche, para remedio de las necesidades ajenas.

Haz en fin, Señor, que no me arrastre el vértigo de la velocidad  y que, admirando la hermosura de este mundo,

logre seguir y terminar mi camino con toda felicidad.

Te lo pido, Señor, por los méritos e intercesión de San Cristóbal, nuestro Gran Patrono.

Amén





Esta se reza para evitar accidentes y para tener viajes seguros. Patrón de los condutores de bus, automovilistas y porteros.

Conceded a los que os invocan, glorioso mártir San Cristóbal, que sean preservados de peste, epidemia y temblores de tierra, del rayo y la tempestad, de incendios e inundaciones. 

Protegednos con nuestra intercesión durante la vida, en las calamidades que la providencia tenga dispuestas  y en la muerte libradnos de la eterna condenación, asistiendo Vos a nuestra última hora para poder alcanzar la eterna bienaventuranza. 

 Amén.











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