martes, 24 de mayo de 2011

MARIA AUXILIADORA EN GUATEMALA





Historia de la devoción 
a María Auxiliadora 
en la Iglesia Antigua. 


Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". 

Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo.

 Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). 

En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.

 El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". 

En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo". 

San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte". 

San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".

La batalla de Lepanto


En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. 

Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. 

Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. 

Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto.

 Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. 

Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. 

Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. 

Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. 

En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.




San Juan Bosco y María Auxiliadora.

El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. 

La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre.

 Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. 

Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.

Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. 



El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares. 




San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.




http://devotoenlinea.blogspot.com

La otra obra perenne de Don Bosco fue la fundación de las Hijas de María Auxiliadora. 


Hasta entonces había centrado todas sus fuerzas apostólicas y recursos posibles a los muchachos. 

Gracias a un sueño en el que la Virgen María le pide interesarse también por las muchachas, Don Bosco ve la oportunidad de hacer ese sueño realidad cuando conoce al padre Pestarino quien le habla de María Dominga Mazzarello, una muchacha de su parroquia, Mornés, que demuestra una gran devoción y carisma por las jóvenes más necesitadas.




 El 8 de octubre de 1864 Don Bosco se encontraría con la joven Mazzarello de Mornés y de dicho encuentro vendría a la luz la fundación del Instituto de hermanas que harían del carisma salesiano una oportunidad también para las muchachas. 



En diciembre de 1877 llega a Uruguay la primer expedición misionera de las Hijas de María Auxiliadora en América. Se instalan en Villa Colón (Montevideo).


La Parroquia San Juan Bosco, más conocida como Santuario María Auxiliadora, se viste de gala en el mes de mayo para celebrar a su copatrona: María, auxilio de los cristianos, advocación de la Virgen que fue tan venerada y amada por Don Bosco.



























NOVENA A MARIA AUXILIADORA

1. Madre mía de mi vida,auxilio de los cristianos,la pena que me atormenta,pongo en tus benditas manos.(Ave María)

2. Tú que sabes mis secretos,pues todos te los confío,da la paz a los turbadosy alivio al corazón mío.(Ave María)

3. No es verdad madre del alma que en ti encontrare consuelo, no es verdad que tu me amas y me miras desde el cielo (Ave María)

4. Y aunque tu amor no merezco,nadie recurre a Ti en vano,pues eres Madre de Diosy Auxilio de los cristianos.(Ave María)

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado; animado con esta confianza, me presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas mis súplicas; escúchalas y acógelas benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen María! 


(Pedir la gracia que se desea y rezar una Salve)




El tiempo pasa, uno se va haciendo viejo, sin embargo los recuerdos no mueren, al contrario, pareciera que cada día, a cada instante nos envuelven en su bruma.

Aunque la celebración del 24 de mayo en el Colegio Salesiano Don Bosco es un poco diferente ahora de cuando yo estudié, allá por los setenta, la esencia sigue siendo la misma. Sin embargo y aunque un poco difusos vuelven a mí aquellos momentos tan dulces  que viví como alumno salesiano.


Fue en estos patios donde viví una época maravillosa y especial, particularmente el último año del bachillerato, cuando los alumnos de quinto eramos los encargados de procesionar las imágenes de Don Bosco el 31 de enero y de la Virgen María Auxiliadora el 24 de mayo.



Pero, mayo era un mes especial. Recuerdo que en ese mes celebrábamos la Flor de María, que era una especie de retiro espiritual combinado con actividades culturales y deportivas para cada sección de la secundaria.

En esa época nuestro maestro de Religión era el padre Aragón, un sacerdote muy carismático, español creo, que siempre estaba ideando actividades para  mantenernos controlados y con ese fin los años que nos tuvo a su cargo, al final el retiro solíamos pasar a un centro turístico llamado La Red, que estaba ubicado en la carretera a Palín, Escuintla, para darnos un chapuzón, eso sí, siempre bajo la estricta vigilancia suya y del Profesor  Czech (creo que así se escribe) quien nos daba matemáticas.




Me viene a la mente una anécdota que protagonizó un antiguo compañero, quien , si no me equivoco se llamaba José Villatoro (QEPD), que a la sazón y en un descuido del Padre Aragón se salió del turicentro y se pegó una buena perdida. 

Cuando su ausencia fue notoria todo el mundo empezó a buscarle, pero nada,el tiempo transcurría y sin ninguna noticia de áquel,  hasta que de repente apareció todo enmozotado y sucio y ante los regaños e increpaciones del sacerdote, no se le ocurrió otra cosa que argumentar que había visto a María Auxiliadora en la cumbre del cerro que se erguía frente al turicentro y había decidido ir a buscarla. Está claro que ni María pudo evitar el coscorrón y el castigo que mi condiscípulo sufrió.

Recuerdo, además, que en vísperas de la celebración de María Auxiliadora, se formaban grupos de estudiantes del colegio que se dirigían al Instituto María Auxiliadora donde, al alba, se le ofrecían serentas.





El día empezaba con la procesión de María Auxiliadora, cargado por los alumnos de Quinto Bachillerato y que realizaba un recorrido interno por el colegio hasta llegar a las puertas del Santuario Expiatorio Sagrado Corazón de Jesús.






Acto seguido daba inicio la santa Misa, a la cual acudían otros colegios invitados para el efecto, pero quienes ocupaban el sitial de honor eran las patojas del María Auxiliadora.





Por lo regular, la misa era amenizada por mi ex compañero Amílcar Segovia, quien hasta la fecha no sé cómo me aguantó y que ahora se dedica a la labor pastoral y a componer canciones de alabanza


Algunas veces, esta tradición cambió, me parece que también a instancias del Padre Aragón y la misa se oficiaba en el gigantesco gimnasio del colegio, lamentablemente para quienes eramos tímidos, faltos de carácter y feos para terminarla de amolar, se dispuso que sólo podíamos ingresar al gimnasio de la mano de una compañerita de los colegios visitantes. Se podrán imaginar el terrible sufrimiento y angustia que eso nos provocaba a quienes no teníamos habilidades con el, sexo opuesto... !¡Sea por Dios!


Es de hacer notar que en esas doradas épocas los alumnos del Colegio Salesiano Don Bosco no usábamos uniforme, a excepción de una chumpa azul policromada con ribetes amarillos que en su parte posterior tenía una leyenda que rezaba  "Don Bosco" en letras estilizadas y adelante solíamos poner nuestro número de clave y un monograma comprado en la librería del colegio que era atendida por señor a quien todos llamábamos Don Lucro y de quien nunca me enteré del nombre.


Al igual que en el día de Don Bosco, al finalizar la misa nos reuníamos todos frente a los edificios de secundaria y recibíamos nuevamente nuestro pan de yemas y el botecito de leche chocolatada que solíamos degustar sentados en el corredor del ya desaparecido colegio Santa Cecilia.


Posteriormente, nos quedábamos a ver encuentros deportivos o a vagar por todas las instalaciones del colegio hasta que llegaba el medio día, felices de saber que esa tarde no tendríamos clases.



jueves, 5 de mayo de 2011

DIA DE LA MADRE EN GUATEMALA



Photobucket



Las primeras celebraciones del Día de la Madre se retrotraen a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.






La Encyclopædia Britannica dice: “Una fiesta derivada de la costumbre de adorar a la madre en la antigua Grecia. La adoración formal a la madre, con ceremonias a Cibeles, o Rea, la Gran Madre de los Dioses, se ejecutaba en los idus de marzo por toda Asia Menor” (1959, tomo 15, pág. 849).




Igualmente los romanos llamaron a esta celebración La Hilaria cuando la adquirieron de los griegos y se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrendas.





Una de las Ceremonias que se desarrollaban en la antigua Roma coincidiendo con la llegada de la Primavera era el ritual del «corte del árbol».

El mito cuenta que los dioses del Olimpo decretaron la castración de Cibeles (representada como un ser andrógino). 


De su sangre nació un árbol de granada con un sólo fruto. Nana, hija de un dios fluvial, lo tomó sobre su seno y la granada desapareció fecundando a la princesa. 


De dicha fecundación nació Atis, y Cibeles se enamoró de él; cuando este hijo divino se enamoró a su vez y decidió abandonarla, la diosa, el mismo día de su boda, lo volvió loco y lo empujó a castrarse. Atis murió desangrado y de su sangre nacieron las violetas.




El ritual en memoria de este mito se efectuaba cerca del equinoccio de primavera: empezaba el 15 de marzo, en el almanaque lunar era el día de plenilunio y culminaba en los días del pasaje del sol desde el zodiaco meridional hacia el septentrional, sobre la línea del ecuador celeste al momento de su unión con la Luna. Este vínculo entre la luna llena y el sol triunfante se encuentra en el Museo Vaticano: Atis está representado con el gorro frigio, adornado con una media luna y rayos de sol.

El día 15 marcaba el comienzo de un período de purificación en el que estaban prohibidos los alimentos considerados más terrestres, por ejemplo el ajo (que crece bajo tierra) y el cerdo.

Las Tristia se festejaban el día 22 y se celebraba en ellas la pasión y muerte de Atis. Los sacerdotes cortaban un pino, simbólicamente el falo de Atis; se llevaba el árbol al templo y se envolvía con vendas de lana adornadas de violetas en recuerdo de la sangre de Atis. 


Al día siguiente sonaban las trompetas; el día 24, llamado «sanguem», los sacerdotes se desgarraban los hombros y los brazos con cuchillos y la espalda con látigos. 


Flautas, timbales, matracas y tambores acompañaban la danza chamánica y el «Arcigalo», el gran sacerdote, se podía castrar y recibía la sangre de un toro, ceremonia similar a la de Mitra.

Las Hilaria se celebraban el 25 de marzo, conmemoración de la resurrección de Atis y su regreso al seno de la gran Madre.






 Decían que su tumba se abrió mágicamente y el dios renació. El sacerdote ponía un bálsamo sobre los labios de los neófitos que lloraban y susurraba la buena nueva de que ellos también podían triunfar sobre la muerte.

San Agustín y San Cipriano afirmaban que la primera Pascua cayó el 25 de marzo, fecha de la creación del mundo y de la concepción de Cristo.

Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. 


En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que se mantiene en la celebración del Día de la Madre en algunos países como Panamá.




En Inglaterra hacia el siglo XVII,estas celebraciones habrían sido adaptadas para venerar a la Madre de Cristo, la Virgen María, dándole forma a una celebración que es más parecida a la moderna. 


La gente asistía a la iglesia con ofrendas y hacia finales del siglo XVI, se comienza a conmemorar el llamado “Mothering Sunday” o “Domingo de servir a la Madre”.




 Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras.



En este día, se acostumbraba dar permiso, con derecho a pago, a los que trabajaban en casas de familias ricas para que visitaran a sus progenitoras. 


Con el paso del tiempo, esta festividad se afianzó y se le fueron agregando otros ingredientes como, por ejemplo, una torta especial denominada “servir a la madre”.











En Estados Unidos, en cambio, la celebración tiene sus orígenes hacia 1872, cuando Julia Ward Howe, autora del Himno de batalla de la República, sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en la ciudad de Boston, Massachusetts en celebración del Día de la Madre.




Este hecho aislado se vio acompañado por la inicitiva de una joven, Anna Jarvis, hija de Anna Reeves Jarvis,
 una activista comunitaria de Virgina Occidental, que hacia 1858 tuvo activa participación en la organización de las mujeres para trabajar en la mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil Estadounidense, colaborando también en el cuidado de los heridos de ambos lados de la contienda y, más tarde, organizando reuniones para que los antiguos enemigos se integraran y confraternizaran.




Anna Jarvis a los 41 años era muy apegada a su madre cuando ella murió en 1905 en Grafton, West Virginia. 


Junto con su hermana ciega, Elisinore, sintió una gran pena con su pérdida. Entonces Anna se dio cuenta de que los niños usualmente no demostraban el aprecio a sus madres mientras aún vivían y decidió hacer algo. 


Tenía la esperanza de que un Día de la Madre estimulara el respeto por los padres y fortaleciera los lazos familiares.

Dos años después, en 1907, y con la ayuda de sus amistades, Anna comenzó una campaña por correo para tener el apoyo de ministros influyentes, hombres de negocios y congresistas para declarar oficialmente como festivo el Día de la Madre.

Como resultado de sus esfuerzos el primer Día de la Madre fue reconocido en una ceremonia religiosa el 10 de mayo de 1908 honrando a Mrs. Reese Jarvis, en Grafton, West Virginia, y en Filadelfia, Pennsylvania. 





Las flores favoritas de la señora Jarvis eran los claveles, que se utilizaron para adornar la ceremonia. 


Desde entonces los claveles rojos se convirtieron en el símbolo de las madres con vida, y los claveles blancos en el símbolo de las madres que ya partieron.




La primera proclamación del Día de la Madre la hizo el gobernador de West Virginia en 1910. Oklahoma también celebró a la madre ese año.


 Hacia 1911 este día especial se celebraba en cada estado y en lugares como México, Canadá, China, Japón, Sudamérica y África. 


En diciembre de 1912 se creó la Asociación del Día Internacional de la Madre con el propósito de promover el reconocimiento internacional del Día de la Madre.


En 1914, el proyecto se hizo realidad cuando el presidente norteamericano Woodrow Wilson firmó un decreto proclamando este día como fiesta nacional en todo el país.

Más tarde otros países se adhirieron a esta iniciativa y pronto Ana pudo ver que más de 40 países del mundo celebraban el Día de la madre en fechas similares, aunque, no en todos se celebrase en la misma fecha. 


Así, en la mayoría de países de Europa se celebra el Primer domingo de mayo, como en Estados Unidos. Pero en algunos países de Latinoamérica, la fecha varía de acuerdo a acontecimientos locales.

Por ejemplo, en México es el 10 de mayo gracias a la instancia del periodista Rafael Alducín en el periódico “Excelsior” del 13 de abril de 1922; en Nicaragua se escogió el 30 de mayo, porque en dicha fecha se celebraba el cumpleaños de Casimira Sacasa, madre de la esposa de Anastasio Somoza; en Argentina lo celebran el tercer domingo de octubre.



Sin embargo, la festividad impulsada por Ana Jarvis comenzó a mercantilizarse, de manera tal que se desvirtuaba el origen de la celebración.


 Esto motivó a que Ana presentara una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de festividades oficiales. 




Su reclamo alcanzó tal envergadura, que hasta fue arrestada por disturbios durante una reunión de madres de soldados en lucha, que vendían claveles blancos, el símbolo que Jarvis había impulsado para identificar la fecha.

Ana luchó con insistencia contra la idea que ella misma había impulsado, perdiendo todo el apoyo de aquellos que la acompañaran inicialmente. En un reportaje que le hicieron antes de su muerte Ana mencionó su arrepentimiento por haber impulsado el Día de la Madre.










El Día de la Madre se celebra en Guatemala el 10 de mayo de cada año.






A este respecto, hubo peticiones a través del diario El Imparcial de 1922 para que se celebrara el “Día de las Madres” en la misma fecha que se hacía en México, pero la moción sólo tuvo eco en la década de 60, cuando por decreto presidencial dictado por Julio César Méndez Montenegro y en donde se asigna un día especial para celebrar a todas las madres guatemaltecas.






El origen de esta celebración converge por un lado, con los festejos religiosos católicos que se realizan, durante este mes, en honor a la Virgen María, Madre de Jesús; por el otro, con las fiestas de la primavera en el hemisferio norte, donde se celebra a las flores. Por eso se dice que mayo es el mes de las flores.
















Pero, ¿ cómo se celebra el día de la Madre en Guatemala?



Pues bien, la celebración se inicia aproximadamente a mediados del mes de abril, cuando los medios de comunicación lanzan una embestida brutal anunciando los regalos que, según ellos, más le convienen a mamá...


Esta propaganda se acrecienta recién llegado el mes de mayo y  se empiezan a sugerir otro tipo de actividades también.





Los  colegios privados  y las escuelas e institutos públicos empiezan a ensayar actos culturales donde los pequeños y los adolescentes mostrarán a sus progenitoras  muchas de sus cualidades  histriónicas.







Al mismo tiempo, se realizan trabajos manuales que serán entregados a las madres el día del evento.




Llegado éste, es costumbre, dentro de la comunidad católica ofrecer a las madres un servicio religioso.



En esta fecha, son los arreglos florales los que tienen más demanda y oscilan entre lo caro y lo recontra caro, pero bien vale la pena el esfuerzo..




Otro segmento de la población opta por dar regalos costosos




Muchos prefieren decirlo con palabras y  envían sentidas tarjetas proclamando  el amor a su madre a los cuatro vientos





Quienes cuentan con suficientes recursos económicos, pueden darse el lujo de invitar a su viejita a cenar opíparamente en un buen restaurante.



Sin embargo, digo yo



Otros rinden homenaje a sus mamás llevándoles serenatas con mariachis o las llevan a conciertos de marimba






Finalmente, a quienes ya no la tenemos  sólo nos queda depositar un ramo de rosas rojas junto a su tumba


 y llorar su recuerdo







Dejo a ustedes un poema del insigne literato guatemalteco, nuestro premio Nobel de Literatura, Miguel Angel Asturias, llamado ES EL CASO DE HABLAR, que seguramente será recitado en casi todos los actos dedicados a esa gran mujer, NUESTRA MADRE.




.

PROMOCION 29 COLEGIO SALESIANO DON BOSCO GUATEMALA

EL RETORNO   (Viaje sin regreso al Colegio Salesiano Don Bosco)   La agonía de un nuevo ciclo escolar empezaba a tomar...